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Compromisos Net Zero en las empresas estadounidenses

8 de abril de 2026
Por CSE
Compromisos netos cero en las empresas estadounidenses

Los compromisos "cero neto" de las empresas estadounidenses han entrado en una nueva fase. Ya no se juzga a las empresas por sus objetivos. Se las juzga por su ejecución.

En todos los sectores, las organizaciones han anunciado ambiciosos objetivos climáticos. Sin embargo, muchas luchan por traducir estos compromisos en avances cuantificables. Las empresas están avanzando en la reducción de emisiones, pero sólo un pequeño porcentaje está plenamente alineado con las trayectorias de cero emisiones netas a largo plazo debido a limitaciones operativas y de mercado.

Esta brecha cada vez mayor pone de relieve una cuestión crítica. El reto no es la ambición, sino la capacidad.

Por qué siguen siendo difíciles los objetivos cero neto

Fijar un objetivo neto cero suele llevar meses. Cumplirlo puede llevar décadas.

La mayoría de las empresas estadounidenses se enfrentan a tres retos fundamentales:

1. Complejidad de las emisiones de alcance 3

Para muchas empresas, más del 70% de las emisiones se sitúan en la cadena de valor. Se trata de emisiones indirectas procedentes de los proveedores, la logística y el uso de los productos.

La gestión del Alcance 3 requiere la colaboración de cientos o incluso miles de socios. Muchos de ellos carecen de sistemas de datos o de incentivos para reducir rápidamente las emisiones.

2. Coordinación interfuncional

Neto cero no pertenece a un solo equipo. Afecta a finanzas, compras, operaciones y liderazgo.

Sin alineación, las decisiones se fragmentan. Por ejemplo, el departamento de compras puede dar prioridad al ahorro de costes, mientras que los equipos de sostenibilidad presionan para conseguir proveedores con menos emisiones de carbono. Esto crea fricciones internas.

3. Barreras sectoriales

Difícil de eliminar sectores se enfrentan a limitaciones adicionales. Industrias como la siderurgia, la química y la fabricación pesada requieren tecnologías punteras y largos ciclos de inversión.

Incluso las empresas muy comprometidas no pueden avanzar rápido sin un cambio sistémico.

Un ejemplo real: El reto de la cadena de suministro de Walmart

Walmart ofrece un claro ejemplo tanto de progreso como de complejidad.

A través de su Proyecto Gigatón la empresa pretende reducir mil millones de toneladas métricas de emisiones de su cadena de suministro mundial. Aunque Walmart ha hecho progresos al implicar a los proveedores y mejorar la eficiencia, la iniciativa también muestra lo difícil que puede ser actuar en el ámbito 3.

Los proveedores operan en regiones, entornos normativos y niveles de madurez diferentes. Por ello, los avances dependen más de la formación, los incentivos y la colaboración a largo plazo que de los logros rápidos.

Este caso refleja una verdad más amplia. El éxito neto cero depende de la transformación del ecosistema, no solo de la acción interna.

Por qué la experiencia en gestión del carbono es más importante que nunca

Para pasar de los compromisos a los resultados, las empresas necesitan profesionales que entiendan la gestión del carbono a nivel técnico y estratégico.

Esto incluye la capacidad de:

  • Medir con precisión las emisiones de alcance 1, 2 y 3
  • Alinear los objetivos con marcos como la iniciativa Objetivos Científicos (SBTi)
  • Identificar oportunidades de reducción de alto impacto
  • Integrar los datos sobre el carbono en la toma de decisiones financieras
  • Evaluar críticamente los mercados de carbono y las estrategias de compensación

Organizaciones que crean capacidades internas en materia de carbono obtienen pronto una ventaja competitiva. Responden más rápidamente a la normativa, gestionan los riesgos con mayor eficacia y obtienen mejoras de eficiencia.

En la práctica, esto significa que los profesionales de la sostenibilidad deben evolucionar. Ya no son meros expertos en informes. Son operadores estratégicos.

Qué competencias necesitan ahora los profesionales estadounidenses

En próxima generación de los profesionales de la sostenibilidad deben combinar los conocimientos técnicos con la capacidad de ejecución empresarial.

Por ejemplo:

Una empresa manufacturera puede identificar que el 40% de sus emisiones proceden del uso de energía. Un profesional capacitado no sólo mediría esto, sino también:

  • Argumentar la inversión en energías renovables
  • Trabajar con las finanzas para evaluar el retorno de la inversión
  • Alinear las compras con las estrategias de abastecimiento energético
  • Seguimiento del rendimiento a lo largo del tiempo

Del mismo modo, en una empresa de bienes de consumo, los profesionales deben comprometer a los proveedores, establecer normas de datos y diseñar estructuras de incentivos.

No se trata de tareas teóricas. Requieren conocimientos aplicados y liderazgo interfuncional.

Por qué la formación desempeña un papel fundamental

Dada esta complejidad, muchas organizaciones están invirtiendo en mejorar las cualificaciones de sus equipos.

La formación estructurada ayuda a los profesionales a pasar más rápidamente de la comprensión a la aplicación. También garantiza la alineación entre departamentos.

En Programa para Profesionales Certificados en Sostenibilidad, Edición Avanzada es un ejemplo de formación diseñada para responder a estas necesidades. El programa incluye sesiones en directo y módulos de autoaprendizaje que abarca la estrategia de sostenibilidad, la gestión de emisiones, la legislación y la integración de la cadena de suministro.

Y lo que es más importante, se centra en la aplicación práctica. Los participantes desarrollan ideas orientadas a la acción que pueden utilizar en sus organizaciones.

En aras de la transparencia, este programa lo ofrece CSE, un proveedor mundial de formación en sostenibilidad. Como ocurre con cualquier decisión de desarrollo profesional, las organizaciones deben evaluar los programas en función de su relevancia, profundidad y aplicabilidad a sus necesidades específicas.

Puede consultar el programa completo aquí.

De la ambición a la ejecución

Los compromisos de cero emisiones netas en las empresas estadounidenses sólo tendrán éxito si las empresas invierten en capacidad.

Los objetivos por sí solos no reducen las emisiones. Lo hace la ejecución.

Esa ejecución depende de personas capaces de sortear la complejidad, alinear las funciones empresariales y convertir la estrategia en resultados mensurables.

A medida que aumenten las expectativas climáticas, las empresas que triunfen no serán las que se comprometan más. Serán las que tengan más experiencia interna.

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